10.12.2014

Tear drops y los recuerdos que siguen volviendo como olas que chocan contra las piedras.

Algo que se siente tan cotidiano, tan "lo de siempre", no puede acabar. No puede acabar esa mirada de reojo mientras caminamos por la calle. No puede acabar esa sonrisa cuando no sabés qué decir, ni esos besos cortitos entre besos largos y profundos. No puede acabar ese simple toque para mantener el contacto: una mano sobre la pierna, jugando con mis dedos de la mano, tocándome un mechón del pelo. No se pueden terminar esas charlas sobre gustos musicales o sobre preferencias para el futuro. No se pueden terminar esas discusiones sobre quién va a pagar la comida aunque siempre termines pagando vos. No pueden acabar esas preguntas espontáneas de "¿Nos vemos hoy?". Algo que es tan bueno y hace tan bien no se puede terminar. Sin embargo siempre termina.

2 comentarios:

Eme Santana dijo...

Por favor, no dejes de escribir tan bien. En serio, me he emocionado (o casi, pero eso ya es un éxito, al menos, así lo veo) Hacía tiempo que nadie me hacía sentir tanto con tan pocas palabras. Las suficientes. En resumen, tienes arte, deberías saberlo y, si no es así, si no lo sabes, te lo diré cuántas veces sean necesarias.
Un beso desde mi blog, te invito a pasarte y echarle un vistazo cuando tengas tiempo, por mi parte, te seguía desde hacía bastante tiempo pero, para ser sinceros, hacía mucho que no me pasaba por aquí y, la verdad, después de taaaaanto tiempo, me arrepiento de haber estado del mundillo blogger durante tanto.
Lo dicho, te espero por

Los latidos de abril

Kristalle dijo...

Que bien escribes!!! es cierto no puede acabar!