4.01.2018

Cuando la realidad duele (y el sueño atormenta)

Y siento que me apagué, me fundí en el medio de algo sólido que no me deja respirar. Me ahoga, me atrapa. Solía escribir para mí, para liberarme y sentir que sigo viva. Escribía los textos más largos y podía seguir. Escribía siempre que tenía una noticia, un problema, una solución. Sólo escribía, sin importar qué pensaran los que lo leyeran. Hasta ahora. ¿Para qué o quién escribo? ¿Para mí? No. Siempre preocupándome por si hay una palabra demás o una de menos. Por si los signos de puntuación están bien ubicados y los ejemplos bien utilizados. Tratando de escribir sobre una realidad pero terminando pensando frases o poemas absurdos. ¿Ven? Este texto tampoco tiene mucho sentido. Nada tiene sentido. Lo voy a borrar posiblemente o dejarlo guardado entre los borradores. Será el único borrador que tengo, pero es mejor que borrarlo. Quizá lo utilice cuando no tenga inspiración, para explicar las razones por las que no escribo, más que nada. Creo que terminé. Ya no hay nada qué decir ¿no? <<Guardando...>>

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Esto lo escribí en julio del 2013, pero todavía lo tenía en borradores. No me apetece dejar cosas tiradas por ahí. Además con trece años tenía más imaginación que ahora.

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