Él es un aprendiz, pero tú, sin embargo, sabes mucho más. Él ignora que, en ocasiones, cuando un miedo no se afronta y no se resuelve del todo, se agazapa y permanece al acecho, como una pantera negra escondida en la alta hierba, en la confusión cotidiana, lista para saltar y para reaparecer con toda la violencia de sus garras..., imposibilitando cualquier posible huída. Tú, no. Y lo siento, querido, pero es una cosa que no se puede explicar, al igual que tantas otras.
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